SMART CITIES EN LATAM: Entre avances reales, pilotos fragmentados y promesas políticas

Por TECNOSEGURO
          Aunque el concepto de Smart City avanza en Latinoamérica, la región aún enfrenta retos estructurales como la falta de continuidad en políticas públicas, brechas de conectividad y limitaciones presupuestales que frenan su consolidación.
Las smart cities suelen asociarse con cámaras inteligentes, sensores urbanos, semáforos conectados o plataformas de monitoreo. Pero reducir el concepto a tecnología es, precisamente, uno de los errores más comunes alrededor de esta conversación. Una ciudad inteligente implica mucho más: una articulación entre infraestructura, conectividad, datos, políticas públicas, sostenibilidad, movilidad, seguridad y servicios que, en conjunto, buscan poner al ciudadano en el centro y mejorar su calidad de vida.
Bajo esa lógica, una ciudad no se vuelve inteligente por tener videovigilancia con analítica o una aplicación para reportar incidentes. Se vuelve inteligente cuando distintos sistemas dialogan entre sí, cuando la información se convierte en decisiones y cuando esa arquitectura tecnológica está respaldada por una visión institucional de largo plazo.
Ese es justamente el punto de partida para responder una pregunta cada vez más frecuente en la región: ¿las Smart Cities en Latinoamérica son una realidad o siguen siendo, en muchos casos, una narrativa más cercana al discurso político que a una transformación estructural?
Para Gustavo Morales, director de Desarrollo de Negocios de Hikvision para Colombia, la respuesta no es binaria. Hay avances, pero también una brecha importante entre lo que se anuncia y lo que realmente logra consolidarse.
“Hablar de Smart City es hablar de un concepto bastante amplio. Nosotros, siendo fabricantes de seguridad electrónica y soluciones de inteligencia artificial, seguimos siendo apenas un pequeño apéndice de lo que es una Smart City. Ese concepto está fundamentado en muchos trabajos organizativos y en agendas internacionales que establecen pilares claros. La seguridad es uno de ellos, pero no es el único. Al final, el objetivo es poner al ciudadano en el centro, y que con tecnología, infraestructura y políticas públicas se logre mejorar su calidad de vida. Cuando uno mira eso con honestidad, todavía somos pobres en tener proyectos de Smart City considerados como tal”.
Más pilotos que ciudades inteligentes consolidadas
Uno de los principales desafíos en la región es que muchas iniciativas siguen concentradas en pilotos o proyectos parciales, sin llegar a convertirse en modelos sostenidos de ciudad inteligente.
Colombia ofrece algunos ejemplos que muestran avances, aunque todavía aislados. Medellín, por ejemplo, ha sido referente por su evolución en centros de monitoreo e integración de distintos actores institucionales. Bogotá también ha venido ampliando capacidades en seguridad, transporte y monitoreo ambiental. Pero para Morales, algunos desarrollos relevantes también están ocurriendo fuera de las grandes capitales.

Como explica, “hay esfuerzos interesantes que muchas veces no están en las grandes urbes. En Cali, por ejemplo, han creado un pequeño micrositio de Smart City en el barrio Obrero, donde han digitalizado la zona con un gemelo digital e integrado sensores ambientales, conteo de personas, cámaras de seguridad, monitoreo de tráfico, movilidad, residuos, parques y calidad del aire. Ese tipo de pequeños pasos son realmente importantes cuando se busca conectar muchísimos subsistemas a un único centro de gestión. Sí estamos viendo movimientos, pero aún siento que estamos crudos”.

Cuando el problema no es tecnológico, sino político

Si la tecnología existe, ¿qué está frenando entonces el desarrollo? Para Morales, una de las respuestas está en la falta de continuidad institucional. Muchas iniciativas de Smart City nacen en una administración y se diluyen con la siguiente. Según señala, “se ha vuelto muy común el discurso de Smart Cities dentro de las agendas políticas, pero son pocos los proyectos a largo plazo que sean completamente estructurados. Me atrevería a decir que es un porcentaje muy pequeño el que logra continuidad. Esto se ve muy afectado por los cambios de administración y por los sesgos políticos. Colombia es un país polarizado, y no son mayoría los municipios que logran mantener una ruta cuando cambia una alcaldía o una gobernación. Muchas iniciativas terminan fracturadas, no porque fueran malas técnicamente, sino porque no sobrevivieron políticamente”.

Esa falta de continuidad institucional es una de las grandes debilidades del modelo latinoamericano. Según el directivo, los países que han logrado avanzar con mayor consistencia lo han hecho no desde proyectos aislados, sino desde políticas públicas nacionales. En ese sentido, sostiene que “la clave está en políticas públicas que partan del orden nacional, desde ministerios empoderados con una visión de transformación digital, y que bajen a nivel departamental y municipal con presupuestos asignados y una ruta clara de desarrollo. Eso en Colombia no existe de manera estructurada; cada municipio tiene su propio sueño de Smart City. Y mientras eso no cambie, seguiremos viendo esfuerzos fragmentados más que estrategias de largo plazo”.

Infraestructura y presupuesto: los otros grandes cuellos de botella

A las dificultades políticas se suman restricciones estructurales que también frenan el desarrollo de ciudades inteligentes en la región. Una de las principales es la conectividad. Sin infraestructura digital suficiente, cualquier estrategia de Smart City enfrenta límites desde su base, especialmente en territorios donde aún persisten brechas para escalar servicios digitales e integrar sistemas. Morales advierte que el problema es pensar que la discusión es solo tecnológica, cuando, como explica, “a veces creemos que Smart City es solamente tecnología, pero es todo lo que está alrededor del ciudadano: conectividad, infraestructura, movilidad, servicios. Si eso no existe, la capa tecnológica sola no construye una ciudad inteligente”.

A esto se suma el desafío del financiamiento, particularmente para sostener los proyectos en el tiempo. Muchas iniciativas logran implementarse, pero enfrentan dificultades operativas pocos años después por falta de recursos para mantenimiento. Morales lo resume así: “muchos municipios hacen un esfuerzo inmenso para implementar proyectos, pero pasados dos años no tienen capacidad de mantenerlos. Vemos obras donde la fibra está rota, las cámaras no dan video y no hay cómo contratar mantenimiento. Ahí es donde muchas iniciativas se caen”.

La seguridad, el único frente que sí avanza

Paradójicamente, uno de los pocos componentes donde sí parece existir continuidad es la seguridad. Morales señala que, incluso en medio de cambios políticos, la inversión en tecnologías asociadas a seguridad suele mantenerse. De hecho, asegura que “hay algo que logra sobrevivir políticamente y es la seguridad ciudadana. Está demostrado que la tecnología es una herramienta importante para prevenir y combatir el crimen, y todos los políticos coinciden en eso. Nunca he visto uno que no quiera invertir en cámaras. Pero una Smart City es mucho más que eso. El reto es que ese mismo consenso exista para movilidad, sostenibilidad, servicios y gestión urbana”.

Ese contraste deja una pregunta abierta: si el único componente que avanza con cierta continuidad es seguridad, ¿se está construyendo una Smart City o simplemente modernizando vigilancia urbana?

Más que una discusión tecnológica, una discusión de visión

Latinoamérica no está frente a una ausencia total de avances, pero tampoco ante una consolidación regional. Para Morales, el debate incluso debería ir más allá: “así como existen tasas para financiar seguridad, ¿por qué no pensar en mecanismos que permitan financiar conectividad, parques, estaciones de transporte o infraestructura inteligente? ¿Por qué no hablar incluso de una ‘tasa Smart City’? Cuando el ciudadano ve que sus recursos se invierten en el bien común, entiende el valor. Pero todo vuelve al mismo punto: esto depende de políticas públicas y de visión de largo plazo”.

Quizás ahí está la clave. Las Smart Cities en LATAM no son solo campaña política, pero tampoco una realidad consolidada. Son, por ahora, una promesa en construcción. Y el reto ya no parece ser tecnológico, sino la capacidad de convertir visión, presupuesto y gobernanza en continuidad.

CRT promete facilitar trámites a pequeños operadores sin más cargas regulatorias

Durante el primer Encuentro Nacional de Pequeños Operadores, organizado por Promtel, Norma Solano, comisionada presidenta de la CRT, dijo que evitarán mayores cargas regulatorias a pequeños operadores

Por Alejandro González / DPL NEWS

          Norma Solano, comisionada presidenta de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) de México, aseguró que ya trabajan en facilitar trámites a pequeños operadores y no darles más cargas regulatorias, con el objetivo de impulsar la conectividad en México.

Durante el primer Encuentro Nacional de Pequeños Operadores, organizado por el Organismo Promotor de Inversiones en Telecomunicaciones (Promtel), Solano dijo que la CRT está abierta para que los pequeños operadores se acerquen a ellos y trabajen en conjunto en pro del despliegue de infraestructura y servicios en el país.

La comisionada presidenta detalló que uno de los principales retos para la CRT es ser un regulador eficiente y ágil, que no permita que los procesos duren tanto, a fin de evitar que una solicitud en la ventanilla digital se extienda a plazos larguísimos.

“Es importante porque los pequeños operadores son fundamentales para llevar conectividad donde los grandes no lo van a hacer. Es parte de una estrategia mucho más de valor, entonces se habilitan las licitaciones, se habilitan los descuentos, inclusive las exenciones para pequeños operadores y las obligaciones de cobertura.

“No les vamos a imponer mayores cargas regulatorias (…). Además, es parte de una política: si no hay un diálogo permanente y abierto con los operadores, y particularmente con los pequeños operadores, es también una barrera”, comentó Solano.

Por ello, la CRT se encuentra en un proceso de simplificación de todos sus procesos internos para convertirse en un regulador que sea una realidad, eficiente y abierto.

Solano adelantó que las acciones y políticas que están elaborando, las cuales incluyen nuevas regulaciones y plataformas, no son promesas futuras, sino proyectos que se están implementando y que serán presentados entre abril y mayo, después de mesas de trabajo con los operadores para entender su problemática diaria.

Una de las estrategias clave es el diseño de una plataforma de licitaciones dinámica y permanente, particularmente para el uso industrial de microondas, que permita un proceso de asignación continuo similar al de las compras públicas.

La comisionada reiteró la disposición de la CRT para mantener un diálogo permanente y abierto, considerándolo esencial para evitar barreras y lograr una regulación efectiva que se pueda implementar y a la que se le dé seguimiento, y no sólo se diseñe y se olvide.

FCC reactiva las subastas de espectro en busca de acelerar 5G y 6G

La FCC comenzó la subasta 113 por la banda AWS-4 luego de cuatro años de sequía licitatoria en EE. UU. El proceso ofrece 200 licencias en áreas donde habitan 100 millones de usuarios.

Por Violeta Contreras García / DPL NEWS

          Después de más de una década almacenado en los inventarios regulatorios y cuatro años sin una sola subasta de espectro, Estados Unidos vuelve a mover una de las piezas estratégicas para el futuro de sus redes móviles.
La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) inició la subasta 113, un proceso en el que pondrá nuevamente en el mercado 200 licencias de espectro AWS-3.
Estas frecuencias permanecieron sin uso desde 2014, debido a incumplimientos y retiros de ofertas en la licitación original. Ahora se usarán para impulsar la expansión de las redes 5G y preparar el terreno para la futura tecnología 6G.
Para la FCC, presidida por Brendan Carr, se trata de una señal política y económica de que Estados Unidos busca recuperar impulso en la carrera global por el liderazgo inalámbrico, ya que en un sentido más amplio las redes son la base de la economía digital.

Subasta beneficiaría a 100 millones de usuarios
Las frecuencias disponibles corresponden a las bandas de 1,695-1,710 MHz, 1,755-1,780 MHz y 2,155-2,180 MHz, consideradas recursos valiosos para el despliegue de servicios móviles de nueva generación.
Las 200 licencias cubren áreas donde habitan más de 100 millones de consumidores distribuidos en 48 estados, dos territorios estadounidenses y el Golfo de México. Nueva York, Chicago, Boston, Tampa y Charlotte se encuentran entre los mercados incluidos.
En conjunto, la FCC estima que la subasta pondrá a disposición más de 1,400 millones de MHz-POPs, una métrica utilizada para medir la capacidad potencial de cobertura de las frecuencias al multiplicar el ancho de banda disponible por la población alcanzada.

FCC recupera la autoridad de subastas
Con la subasta 113, la Comisión ejerce nuevamente su autoridad para llevar a cabo subastas de espectro, luego de una época de incertidumbre en el mercado respecto a la disponibilidad de este recurso.
En marzo de 2023, la FCC perdió su facultad para realizar subastas por primera vez en tres décadas, ya que el Senado no llegó a un consenso para renovar esta autoridad, generando un limbo regulatorio.
Más de dos años después, a mediados de 2025, el Senado aprobó una ley que restauró el poder licitatorio de la Comisión.
La pérdida temporal de esta autoridad generó preocupación entre operadores, fabricantes y especialistas del sector, ya que las subastas constituyen el principal mecanismo para asignar espectro licenciado y garantizar que los recursos radioeléctricos lleguen a empresas capaces de explotarlos comercialmente.
Carr convirtió la recuperación de esta capacidad regulatoria en una de las prioridades de su gestión. La preparación de la licitación fue uno de los primeros asuntos sometidos a votación cuando asumió la presidencia de la agencia.

Subasta financiará “rip and replace”
La nueva subasta forma parte de la iniciativa Build America de la FCC, una estrategia que busca fortalecer la competitividad tecnológica estadounidense mediante la liberación de más espectro para servicios inalámbricos.
Poner a disposición del mercado más espectro implica promover las inversiones infraestructura, la competencia y la reducción de costos para los usuarios finales.
El plan contempla una hoja de ruta para habilitar hasta 800 MHz adicionales de espectro antes de 2034, con el objetivo de sostener la expansión de las redes 5G, preparar el terreno para 6G y atender el crecimiento exponencial del tráfico de datos impulsado por Inteligencia Artificial, Nube, Internet de las Cosas y aplicaciones industriales avanzadas.
Por otro lado, los ingresos obtenidos en la subasta servirán para financiar el Programa de Reembolso de Redes de Comunicaciones Seguras y Confiables, conocido como “rip and replace”.
A través de este programa, Estados Unidos busca retirar equipos y tecnologías consideradas de riesgo para la seguridad nacional de sus redes de telecomunicaciones. Esto incluye equipos chinos de Huawei y ZTE.

La cámara a bordo de Hikvision recibe la certificación ITxPT, lo que permite operaciones de transporte público más inteligentes

Por HIKVISION

      Hikvision, líder mundial en el Internet de las Cosas (IAoT) impulsado por IA, ha anunciado que su cámara de conteo de pasajeros de doble lente ha recibido oficialmente la certificación ITxPT (Tecnología de la Información para el Transporte Público). Este hito representa un importante avance en el compromiso de Hikvision con sistemas de transporte público más inteligentes, conectados e interoperables.

ITxPT, uno de los estándares más reconocidos en el sector del transporte público europeo, se centra en la arquitectura informática a bordo, la interoperabilidad y la estandarización de datos. La certificación confirma que la cámara de conteo de pasajeros de doble lente de Hikvision (DS-2XM6825G1) se integra perfectamente con los sistemas a bordo compatibles con ITxPT y proporciona datos estandarizados de flujo de pasajeros para autobuses y trenes. Esto permite a los operadores de transporte público crear sistemas más unificados y eficientes, incluso utilizando dispositivos de distintos fabricantes.

Abordar los puntos ciegos de seguridad y los datos incompletos: dos desafíos que el transporte público no puede ignorar.

Esta certificación llega en un momento en que los operadores de transporte público se enfrentan a una creciente presión para mejorar tanto la seguridad de los pasajeros como la eficiencia operativa. Muchos sistemas tradicionales a bordo, por ejemplo, presentan problemas debido a la visibilidad limitada dentro de los vehículos y a la información incompleta sobre el flujo de pasajeros. Como resultado, muchos operadores se enfrentan a dificultades en la planificación de rutas, la programación de vehículos, la gestión de la capacidad y la optimización del servicio. La cámara de conteo de pasajeros de doble lente de Hikvision ayuda a afrontar estos desafíos al proporcionar estadísticas precisas del flujo de pasajeros en las puertas de los vehículos y en los pasillos de tránsito. La solución permite visualizar y exportar datos por autobús, ruta y parada, lo que ayuda a los operadores a comprender mejor los patrones de tráfico de pasajeros y a tomar decisiones operativas más acertadas.

Una forma más inteligente de contar pasajeros

La cámara incluye numerosas funciones diseñadas para entornos de tránsito reales:

Percepción avanzada : Mediante visión estéreo de doble lente, la cámara reconstruye una vista 3D de la escena, de forma similar a como el ojo humano percibe la profundidad.

Identifica con precisión no solo a las personas, sino también a cochecitos de bebé, bicicletas y sillas de ruedas, lo que proporciona a los operadores una visión general completa y en tiempo real de la actividad de embarque.

Precisión de conteo superior al 98%: La cámara detecta a cada persona desde el momento en que aparece en el encuadre y solo registra el conteo cuando entra o sale completamente, filtrando a las personas que se detienen o se quedan cerca de la puerta.

Instalación flexible: El soporte de montaje ajustable admite una altura mínima de instalación de tan solo 1,9 metros, lo que lo hace compatible con una amplia gama de tipos de vehículos, desde autobuses urbanos hasta vagones de metro y autocares articulados.

Amplia compatibilidad con protocolos: Además de ITxPT, la cámara admite múltiples formatos de transmisión, integración de señales de puerta y una variedad de protocolos, incluidos ONVIF (Open Network Video Interface Forum), RS-485 y Hikvision SDK, lo que garantiza una integración fluida en los sistemas de gestión de flotas existentes.

Diseñada para la carretera: con una clasificación de protección IP66 e IK08 y un rango de temperatura de funcionamiento de -30 °C a 75 °C, la cámara está diseñada para soportar las exigencias de los entornos de tránsito reales.

«Recibir la certificación ITxPT demuestra el compromiso de Hikvision con los estándares abiertos y la compatibilidad a largo plazo en el sector del transporte público», declaró Jake Song, director de producto de seguridad a bordo de Hikvision. «Los operadores de transporte público necesitan datos fiables y estandarizados para tomar decisiones más acertadas. Esta certificación garantiza que nuestra solución a bordo se integre de forma más eficiente en sistemas de transporte de múltiples proveedores».

Con la certificación ITxPT, Hikvision refuerza su capacidad para brindar soporte a los operadores de transporte que buscan soluciones a bordo estandarizadas, escalables y basadas en datos. Esta certificación también amplía las oportunidades de implementación en proyectos de transporte público europeos, donde el cumplimiento de la normativa ITxPT suele ser un requisito fundamental para la integración del sistema y la aprobación del proyecto.