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Hikvision obtiene las Certificaciones ISO/IEC 29147 e ISO/IEC 30111 para la Gestión de Vulnerabilidades
Hikvision anunció el pasado 30 de enero que recibió la certificación ISO/IEC 29147:2018 e ISO/IEC 30111:2019 por parte de la British Standards Institution (BSI), un organismo de certificación y estándares reconocido mundialmente. El logro avala que las prácticas de gestión de vulnerabilidades de Hikvision se alinean con los estándares internacionales
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La evolución de la seguridad electrónica en las últimas décadas ha transformado radicalmente el concepto de protección perimetral e interior, transitando de circuitos electromecánicos sencillos a ecosistemas digitales de alta sofisticación.
Un sistema de alarma inalámbrico se define como una red de seguridad donde la comunicación entre los dispositivos periféricos —como detectores, teclados y sirenas— y la unidad central de procesamiento prescinde de conductores físicos. Esta arquitectura utiliza el espectro radioeléctrico para transmitir mensajes digitales con información sobre el estado de las zonas protegidas, estado de baterías, calidad de la señal, entre otros y con la capacidad de generar una respuesta eficaz para proteger inmuebles ya construidos, edificios históricos o espacios alquilados donde la intervención física en la estructura puede resultar inviable o simplemente es preferible no tenerla.
¿Cómo funciona una alarma inalámbrica?
La operatividad de estos sistemas se fundamenta en transceptores de radio frecuencia integrados en cada componente. Los sistemas modernos emplean una comunicación bidireccional que permite al panel central no solo recibir alertas, sino también enviar comandos de configuración y verificar el estado de los sensores.
El proceso clave es la “supervisión” o polling, mediante el cual el panel interroga a cada dispositivo en intervalos predefinidos —usualmente entre 12 y 36 segundos— para confirmar que está en línea y operativo. Cuando un sensor detecta una intrusión, despierta de su estado de bajo consumo y transmite el evento cifrado, utilizando a menudo técnicas de espectro ampliado por salto de frecuencia (FHSS) para evitar congestiones en el canal de radio.
Componentes principales de una alarma inalámbrica
Lo típico es que la topología de estos sistemas es de tipo estrella, convergiendo todos los periféricos en un nodo central. El corazón del sistema es el Panel Central o Hub, que gestiona la lógica de alarma y las comunicaciones con la central receptora, apoyado por una batería de respaldo interna.
Los sensores periféricos, como detectores de movimiento o contactos magnéticos, son totalmente autónomos y operan con baterías internas de alta duración. El ecosistema se completa con interfaces de usuario como teclados y aplicaciones móviles, sirenas para la notificación acústica y, en propiedades de gran extensión, repetidores de señal que amplían la cobertura del hub.
Protocolos de comunicación más utilizados (RF, Wi-Fi, celular, IP)
En términos de comunicación con equipos periféricos, la robustez de una alarma inalámbrica depende de su redundancia en las comunicaciones. Los sistemas profesionales priorizan bandas de frecuencia sub-GHz, como 868 MHz o 915 MHz, debido a su capacidad para penetrar materiales sólidos y su menor susceptibilidad a interferencias comparado con el Wi-Fi estándar.
Para la conexión externa, se emplea Wi-Fi para un alto ancho de banda en la gestión por app, redes celulares (LTE/NB-IoT) como vía más importante de respaldo ante cortes de internet, y Ethernet para una conexión backbone de baja latencia hacia la nube. La comunicación telefónica (RTPC) y vía radio convencional con licencias de espectro pagas aún se utilizan pero cada vez son menos comunes, en especial por la evolución de las capacidades SIM multicarrier que pueden funcionar con múltiples operadores.
Nivel de seguridad en la transmisión de datos
Históricamente se cuestionaba la vulnerabilidad de las ondas de radio, pero esto ha sido mitigado con estándares de cifrado avanzados. Los sistemas líderes utilizan el algoritmo AES-128, haciendo que la señal sea indescifrable para receptores no autorizados. Adicionalmente, para evitar ataques de repetición, se implementan códigos rodantes (rolling codes) y autenticación mutua entre el panel y el sensor. Si el sistema detecta un nivel de ruido inusual que sugiera un intento de inhibición, activa alertas inmediatas a través de sus vías de comunicación alternativas.
¿Qué es un sistema de alarma cableado?
El sistema de alarma cableado representa la arquitectura tradicional y más estable de la seguridad electrónica. En este modelo, cada componente periférico se une físicamente a la central mediante conductores eléctricos de cobre, los cuales transportan tanto la energía de alimentación como las señales de datos o cambios de estado. Es la solución predilecta en nuevas construcciones y entornos industriales donde la infraestructura puede integrarse desde el diseño inicial.
¿Cómo funciona una alarma cableada?
Su principio operativo se basa en el monitoreo de bucles eléctricos cerrados. En una configuración típica, la corriente fluye constantemente a través del circuito; si un sensor se activa, el interruptor interno se abre e interrumpe el flujo, cambio que el panel detecta en milisegundos. Esta metodología ofrece una gran estabilidad, ya que los pulsos eléctricos conducidos por cables blindados son inmunes a factores atmosféricos o interferencias de radio.
Además, el panel central actúa como una fuente de energía ininterrumpida para toda la red, manteniendo el sistema operativo durante apagones gracias a su batería de respaldo la cual debe ser dimensionada en capacidad de acuerdo con toda la carga que debe asumir el sistema. Para sistemas con muchos puntos de alarma cableados se usan fuentes auxiliares cuando la capacidad propia del panel es superada por el consumo total de potencia.
Componentes principales de una alarma cableada
El núcleo es el panel de control central, alojado usualmente en un gabinete metálico robusto que contiene la placa electrónica con la CPU, el transformador y la batería. Los sensores cableados, al no requerir baterías propias ni transceptores de radio, suelen ser más compactos y económicos. La interacción se realiza mediante teclados conectados por un bus de datos de alta velocidad, y la capacidad del sistema puede crecer mediante expansores de zonas que se integran al mismo bus. Todo esto se entrelaza mediante una red de cableado protegida a menudo por canalizaciones.










